Antes de anudar el primer tramo al aro de madera, conviene revisar el cordón de algodón y calcular cuánto se va a cortar. El orden de trabajo que sigue cada pieza respeta ese ritmo: medir, fijar, tejer de arriba abajo y ajustar el remate cuando el peso de la maceta ya está repartido.
En esta página contamos el orden con el que se prepara y se teje un kit, desde la revisión del cordón hasta el remate del macetero colgante. Conviene aclarar algunas cosas antes de seguir los pasos, porque de ellas depende que el resultado tenga el peso bien repartido y que el nudo no se deforme con el tiempo.
Los tramos que mencionamos son orientativos. La longitud real depende del diámetro de la maceta, del largo que quieras para las cuerdas colgantes y de si el nudo va apretado o suelto. Si dudas, corta más de lo previsto: recortar al final es sencillo, empalmar un tramo ya anudado no lo es.
Un cordón de 3 mm mantiene la forma en piezas pequeñas, mientras que un trenzado de 4 o 5 mm da cuerpo al nudo festón y aguanta mejor el peso de una maceta con tierra húmeda. No hay un grosor correcto para todo: hay un grosor adecuado para cada pieza.
Cada etapa deja margen para ajustar antes de continuar. Si un nudo plano queda más apretado que el de al lado, se deshace y se repite; forzar la simetría al final suele dejar el conjunto torcido. Trabajar con el aro fijado a una superficie estable ayuda más de lo que parece.
Los flecos se pueden deshilachar para conseguir un borde suave o recortar al ras para un remate más limpio. Las dos opciones son válidas, pero conviene elegir una antes de cortar y mantenerla en toda la pieza. Mezclar acabados en el mismo macetero se nota.
El kit trae el cordón de algodón, el aro de madera y el esquema de nudos. La maceta, la planta y las tijeras no forman parte del conjunto. Tampoco fijamos plazos de tejido: el ritmo lo marca cada persona y la cantidad de horas cambia mucho según la práctica previa con las manos.
Cada kit de Infinity ILH se teje en una secuencia que respeta el ritmo de las manos. No hay prisa: conviene cerrar una etapa antes de pasar a la siguiente, sobre todo cuando el cordón todavía cede y la tensión se puede corregir sin deshacer.
Primer momento
Antes de cortar nada, se desenrolla el ovillo y se pasa la mano por el hilo para notar el grosor y la torsión. Un cordón de 3 mm sirve para piezas de pared medianas; para una maceta colgante conviene uno trenzado que no ceda con el riego. Se descartan los tramos con nudos cerrados o fibras abiertas, porque después marcan el nudo cuadrado y obligan a tensar de más.
Segundo momento
Se cortan tramos iguales según la pieza: más largos para el cuerpo del soporte, más cortos para los flecos. La medida se toma siempre con el aro de madera ya sobre la mesa, porque el diámetro cambia cuánto hilo consume el nudo de alondra. Los tramos se agrupan por pares y se ordenan de izquierda a derecha para no perder la simetría al empezar.
Tercer momento
El nudo de alondra se ata con la parte corta hacia arriba y la larga hacia abajo, apretando lo justo para que el aro no se deforme. Aquí se decide el ancho del conjunto: si los pares quedan muy juntos, la maceta se verá apretada; si quedan muy separados, la red pierde firmeza. Es el punto donde todavía se puede deshacer sin consecuencias.
Cuarto momento
La estructura crece de arriba abajo. Los nudos planos forman el cuerpo y sostienen el peso de la maceta; los nudos de festón cierran los bordes y dan el remate textil. La tensión se ajusta cada pocas filas, no al final, porque un nudo plano flojo arrastra toda la columna. Conviene mirar la pieza de frente y de perfil para comprobar que no se tuerce.
Quinto momento
Se mide el largo de las cuerdas colgantes y se comprueba que el peso quede equilibrado antes de anudar el remate. El sobrante se recorta recto o se deshilacha según el acabado elegido, y los flecos se peinan con los dedos para que caigan parejos. La pieza queda lista cuando el soporte sostiene la maceta sin inclinarse hacia ningún lado.