¿Cómo se elige el cordón de algodón de cada kit?
Partimos del origen de la fibra y del tipo de torsión. Un cordón de torsión suave mantiene el nudo plano y cede un poco al tensar; uno trenzado aguanta mejor el peso de una maceta colgante. Revisamos también que el algodón no lleve tratamientos que cambien el tacto, porque el hilo se trabaja directamente con las manos y eso se nota.
¿Qué se comprueba en los aros de madera?
Los aros llegan de talleres que trabajan con maderas de bosques gestionados. Antes de cerrar un kit los pasamos uno por uno: descartamos los que tienen grietas, astillas o nudos ásperos que puedan raspar el cordón al tejer. Un aro con la veta abierta o un borde sin lijar no entra en el paquete, aunque el resto del lote esté bien.
¿Qué reviso antes de cerrar el paquete?
Que el metraje de cordón coincida con el esquema de nudos, que los aros estén limpios y sin rebabas y que el cuadernillo de pasos esté completo. Si un kit lleva varios grosores, van separados y etiquetados para no confundirlos al empezar. Es una comprobación manual, no un control industrial, y por eso a veces un pedido tarda un poco más en salir.
¿Por qué dos piezas iguales no quedan idénticas?
El algodón natural varía de tono entre partidas y la madera tiene vetas distintas en cada aro. La tensión de la mano también cambia el resultado: un mismo nudo cuadrado queda más apretado o más suelto según quién lo teje. Esas diferencias forman parte del carácter artesanal y no las tratamos como un defecto.
¿Qué no prometemos?
No garantizamos resistencia a la intemperie ni durabilidad ilimitada, y no aseguramos que una pieza resista igual en un balcón con sol directo que en una pared interior. Tampoco hablamos de certificaciones oficiales ni de resultados idénticos entre dos trabajos. Si tienes dudas sobre el uso que le vas a dar, escríbenos y te contamos con franqueza qué esperar.